¿Será aquí?

Durante mucho tiempo, he buscado
debajo del pensamiento con la escritura. 
Pero únicamente encontré nuevos pensamientos, puede que algún raro
silencio alguna vez… entre dos palabras… ¿recuerdas?… en el valle de los
avasallados, poco que se pueda dejar en unas manos abiertas. Aunque hay algo
que siempre se agradece, llega el momento en que  habría que intentar permanecer callado si no
aprieta nada urgente, por decirlo de manera suave. No obstante, he querido aún escribir
algo esta tarde, y he querido escribirte, casi como alejándome, no sé bien.
Debajo del pensamiento, ha pasado fugazmente mientras caminaba otro
pensamiento, pero por esta vez permíteme volar. Esta vez es mágico. Por lo
tanto,  sumamente escurridizo.  Podré indicar quizás vagamente por dónde
cruzaba el dudoso pájaro, y será tu tarea esa atención que se para a ratos, por
si acaso, y escucha y se pregunta recostada en cualquier sitio, porque hace
falta a veces apoyarse donde sea, ¿será aquí?

Será tu tarea ese soltar un
instante todo lo que pesa en este mundo, sí, soltar cuando pesa tanto y va a
dar igual que ruede todo lo que tenga que rodar, y mirar durante la ligereza,
dentro de ese alivio momentáneo, ¿será aquí? Recogerlo todo si es que hace
falta, que a veces no, o lo que quede, o lo que parezca conveniente, y seguir, aunque
siempre se puede volver a soltar nuevamente,  eso es, seguir como sea pero con un poco de
atención a esa cosa tan sencilla de escuchar dentro de cualquier pregunta, da
igual, yo te traigo esta que podría valer ¿será aquí?

Y no esperar respuesta. Justo de eso se trata.
Y entonces cuando has aprendido a no esperar respuesta, alargar la misma
pregunta sin mucha seriedad, con esa cosa leve, casi infantil del asombro, ¿será
aquí? Habrá que ir posando la atención, el frágil pájaro de la atención, en eso
que se queda vacío después de la pregunta ¿será aquí? Ese vacío. Ese es el
momento, es
como despertarlo dentro de un olor fresco que se recuerda de las mañanas
antiguas, algo limpio,  ¿será
aquí?

Da igual, ¿te das cuenta de que da igual?
¿Quién ha venido aquí a decir qué pensamientos son válidos  y qué nos puede sostener y qué no?  Quizás no tenga forma, tampoco la necesita.  Es un destello, apenas un trocito de calor tuyo,
o de calor de algo.  ¿Será aquí? …y quedarte
ahí en el filo, en ese abismo que precede a las respuestas. Y no dejar de
escuchar, nunca dejar de escuchar a través de todos los ruidos de este mundo,
reconociendo ese espacio necesario de silencio que relumbra no sé cómo,
escuchar por todo lo largo de la respiración, cuidadosamente escuchar.

Será algo muy sencillo, casi
humo, casi nube,  y tendrás que ser casi
niña, para quitarle a la realidad toda esa consistencia que alguna vez nos
empeñamos entre todos en enseñarte.  Será
humo,  será nube, y parece magia,
parece sueño. Porque algún día tendríamos que darnos cuenta de que la realidad
es tan poco consistente como cualquier pensamiento. Será magia. Y será toda la
tarea que nos quede por delante para mucho tiempo. Por ahora, así, frágiles en lo
escurridizo,  podría valernos una sola pregunta ¿será así? y marcar
con el dedo húmedo en el aire un camino para el corazón, para lo escondido del
corazón. Y respirar más despacio un par de minutos, y apenas empezar a sonreír
sin motivo, no mucho más que empezar a sonreír y eso será entonces como teclear
la contraseña, o extender un buen deseo fugazmente y en secreto,
en el corazón y en secreto, o compartir la luz de la tarde, por el simple gozo de dar algo, de darle una oportunidad a otras
maneras, o dar tres pasos más lentos de lo normal, y sentir el peso, y soltarlo,
por el simple gozo de darnos otra oportunidad y otras maneras.  ¿Será aquí? Es de esas cosas que se saben, no hay
duda. Lo sabes. Es bueno para ti, y lo puedes entregar donde quieras. Realmente, hace bien.