Linquite et linque omnes sensus

Pues siempre hay algo que allí podemos poner. La cualidad de la luz llega hasta las palabras que han sido vaciadas con esmero y un entrañable cuidado puesto en la atención y el susurro. Quedando así dispuestas, quizás no dichas, acaso nunca oídas, dispuestas para recibir un fulgor que apacienta y calma. Así va sucediendo cualquier imagen que desde cualquier íntima ocasión se enciende enfrente, un poco más arriba, elevándose apenas sin instrucciones del entendimiento. «Han de seguir aquel camino de imaginaciones, pues es de gran beneficio…» nos decían ellos, que cuidaban en lo que adentro habita. Imago que solamente se eleva, envuelta en un brillo de ternura que alguna vez fue. E insiste ahora, justo ahora cuando regresa para hacerse abertura recóndita en la calidez anidada, allí desde donde algo se expande sin buscar. Se expande calma hacia una distancia imprecisa… y suelta, apenas un instante suelta. Linquite et linque omnes sensus… nos decían ellos.